martes, 11 de julio de 2017

Hay que seguir el ejemplo de trabajadores de Cresta Roja, que se organizan mediante asambleas y delegados rotativos por sector

Por Nico Kobane

Lejos de la lluvia de inversiones y el repunte económico anunciado, los números indican que este último año se han sumado  1,5 millones de nuevos pobres y que en totalidad hay más de 13 millones, es decir un 32,9 % de la población. Pero Macri, no se contenta con esto, razón por la cual está preparando un enorme paquete de ajuste y precarización para después de las elecciones, al que se le sumarán los cien años de endeudamiento que acaban de pactar con los bancos más voraces, deuda que pagarán generaciones enteras de argentinos/as.  Los aumentos de las naftas y servicios, las paritarias a la baja, la continuidad del impuesto inflacionario y el intento de destruir las pensiones por discapacidad son algunas de las políticas que empujan a los trabajadores a resistir mediante huelgas, piquetes, movilizaciones y todo tipo de acciones.  La bronca se expresa y se radicaliza, como pasó con los choferes de Córdoba que pasaron por encima de los traidores, los mercantiles de Wal Mart, los estatales de Santa Cruz que enfrentan al kirchnerismo o los combativos obreros de Cresta Roja, que después de un año de durísimos golpes levantaron cabeza y siguen peleando.  Todavía no existe ninguna centralización de estos conflictos; no por falta de voluntad de las bases sino por la traición de los burócratas que sostienen al gobierno y de las organizaciones más importantes de la izquierda, que se niegan a convocar a un Plenario de Luchadores para resolver el plan de lucha que reclaman las circunstancias. (Leer todo)

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