jueves, 13 de julio de 2017

La izquierda y los sectores combativos no tienen ninguna excusa para seguir dilatando la convocatoria a un Encuentro de Luchadores que resuelva un Plan de Lucha Independiente

La represión mediante la cual desalojaron Pepsico puso
nuevamente en el tapete la necesidad del Plan de Lucha
Por Juan Giglio

Es obvio que desde el gobierno han decidido utilizar el poco crédito social que todavía tienen para tratar de frenar las luchas obreras y populares, porque la única manera de hacer pasar el tremendo ajuste que reclaman las patronales imperialistas es mediante una durísima represión que garantice un nuevo período de súper explotación obrera.  Esa fue la fórmula que utilizaron los capitalistas cada vez que las crisis productivas los pusieron contra la pared, por ejemplo durante la dictadura militar o en las épocas del menemato, épocas en las que lograron acabar con conquistas históricas de la clase trabajadora, privatizar las empresas del estado y bajar el salario de manera violenta.  Macri trata de avanzar en ese sentido, consiguiendo algunas victorias parciales, como los desalojos de AGR Clarín y Pepsico, la imposición de decenas de convenios a la baja o el levantamiento de la huelga de los choferes autoconvocados de Córdoba. Para eso cuenta con la cooperación de la podrida burocracia sindical peronista, que frena cualquier posibilidad de darle continuidad al parazo de abril a través de un Plan de Lucha.  Los activistas combativos y la izquierda deben asumir que no existe ninguna posibilidad de empujar a la CGT a pelear, lo que no quiere decir que no haya que aprovechar cualquier medida que largue. Lo que hace falta es salir a impulsar un Plan de Lucha Independiente, convocado por todos los sectores dispuestos a enfrentar en serio al ajuste. (Leer todo)

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